miércoles, 26 de enero de 2011

Ojos amorosos, el Buda Avalokitesvhara

En el panteón del budismo tibetano Avalokiteshvara, aquel que nos ve con ojos amorosos, representa a la encarnación de la compasión infinita. Con un cuerpo de color blanco, simbólico de la pureza, puede manifestarse en una variedad de formas, siendo las más populares la de 4 y 1000 manos. En la primera, sus dos manos centrales, transmiten el gesto de la súplica y plegaria, solicitando a los budas y bodisatvas que protejan a todos los seres concientes y les liberen del sufrimiento. Entre sus manos sostiene una joya que satisface todos los deseos, representativa de su motivación compasiva. Su mano derecha sostiene un rosario de cristal, simbólico de su habilidad para liberar a todos los seres de la existencia limitada a través de sus medios hábiles y recordándole al practicante, el recitar el mantra de seis sílabas, la plegaria nacional del Tibet: Om Mani Padme Hum. En su mano izquierda sostiene el tallo de la flor azul de utpala, simbólica tanto de su motivación altruista, como de su reconocimiento de la naturaleza búdica presente en todos los seres. La flor de utpala, acompañada de dos capullos adicionales, representa a los tres tiempos, e indica el que la sabiduría compasiva de Avalokiteshvara comprende el pasado, el presente y el futuro.